Mostrando entradas con la etiqueta Antonio Miguel Morales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Antonio Miguel Morales. Mostrar todas las entradas

3.2.19

Tres obras de teatro sobre el derecho al voto de la mujer en España

Resulta significativa la escasa presencia en el teatro español de las dos mujeres que mantuvieron el debate definitivo sobre el voto femenino en España durante la República: Victoria Kent y Clara Campoamor.
            En la Segunda República española, las mujeres podían ser elegidas, pero no votar. En octubre de 1931, poco después de nacer la Segunda República Española, se mantuvo un apasionante debate entre Clara Campoamor, del Partido Radical,  defensora de que las mujeres votaran, y Victoria Kent, del Partido Radical Socialista, contraria a que las mujeres votaran. Este debate ha pasado a la historia.
Victoria Kent, según sua palabras, recogidas en el diario de sesiones del 1 de octubre de 1931, basaba su postura en la “incapacidad femenina para votar debido a que tradicionalmente se habían mostrado cercana a la iglesia y había mantenido posturas más tradicionales”. Lo cual llevaría a que los partidos de izquierdas perdieran votos.
Clara Campoamor defendió el sufragio universal, incluyendo a las mujeres. Campoamor se preguntaba. “¿No recae sobre las mujeres toda la consecuencia de la legislación que se elabora aquí para los dos sexos, pero solamente dirigida y matizada por uno? ¿Cómo puede decirse que la mujer no ha luchado y  que necesita una época, largos años de República, para demostrar su capacidad?”.
Tras el debate, se aprobó en el congreso el voto femenino en las mismas condiciones que el masculino, a la edad de 23 años. Se estableció en la Constitución de 1931 en el artículo 36.
Este hecho revolucionario, ha tenido escaso reflejo en el teatro español. Destacaremos tres obras que tratan de este importante asunto:
La Asociación de Autores de Teatro editó en 2005 Las Raíces Cortadas, de Jerónimo López Mozo, Premio Nacional de Literatura Dramática 1998. Esta obra sería llevada a escena bajo la dirección de Luis Maluenda e interpretación de Pepa Sarsa (Victoria Kent) y Marisa Lahoz (Clara Campoamor).
En Las Raíces Cortadas el lazo dramático de ambas mujeres se consigue a través de una situación: la aprobación del voto femenino que supuso un amplio y controvertido debate. Más tarde les unirá el exilio, vivido de forma muy distinta. A partir las vivencias de unos personajes históricos, Las Raíces Cortadas se convierte en un texto que va más allá de la anécdota histórica. Presenta un tema más profundo: los derechos de la mujer.

           En 2016 Ediciones Irreverentes concede el premio El Espectáculo Teatral a la autora ilicitana Olga Mínguez por su obra Victoria viene a cenar. De aquel histórico debate sobre el voto femenino surge esta obra. Clara Campoamor ha invitado a Victoria Kent a cenar. Lo tiene todo preparado: el salón, la cena y el vino. Clara sabe que se trata de la noche decisiva para ambas, ya que el fantasma de aquel debate político de 1931 nunca ha dejado de planear entre ellas. Pero, no se equivoquen, porque aquí se hacen malabarismos con la inventiva. Y es que, la cena entre la Campoamor y la Kent, no se llegó a dar. Un capítulo ficticio donde conoceremos la apasionante vida de las dos primeras mujeres diputadas del Parlamento español; un recorrido fugaz por sus actos, sus logros, sus sentimientos y sus derrotas. Una conversación llena de matices, de reproches, de sentimientos de culpa y de reencuentros que nunca ocurrió pero que, tal vez, debió haber ocurrido.
En 2017 Ediciones Irreverentes concede el premio El Espectáculo Teatral a otra obra dedicada a una de las mujeres de este hecho histórico: La verdadera identidad de Madame Duval, de Antonio Miguel Morales Montoro. Nadie conoce la verdadera identidad de Madame Duval, una española refugiada en París inscrita en la lista negra de Franco y buscada por la GESTAPO y por el sanguinario policía español Pedro Urraca. Madame Duval logra sobrevivir al asedio apoyada por unas amigas que construyen en torno a ella una fortaleza que nadie puede derrumbar. Quien quiera conocer el verdadero nombre de Madame Duval, tendrá que ser testigo de su peripecia vital, para no juzgarla de antemano, como ha hecho la historia con la protagonista de esta obra, sin duda una de las mujeres más relevantes de nuestra contemporaneidad. Su nombre se nos irá revelando a través de los hechos que delimitan la acción, siendo este enigma una de las bazas del planteamiento dramático.
Como hecho significativo del devenir histórico de la España del s.XX, ambas mujeres acabarían en el exilio.
En una época en la que el debate sobre los derechos y libertades de la mujer está más presente que nunca, resulta sorprendente que ninguna de estas tres obras –en el momento de escribirse este artículo– esté en las carteleras del país. La lectura de estas tres obras teatrales se muestra así básica para conocer la postura de los más significativos representantes de las artes escénicas en un debate que sucedió hace casi 90 años, pero cuyo resultado sigue marcando nuestra época. Es una lectura recomendable sobre todo para las generaciones más jóvenes, a quienes les sigue sorprendiendo que este debata haya existido hace tan poco tiempo.

3.2.18

La verdadera identidad de Madame Duval, de Antonio Miguel Morales

La verdadera identidad de Madame Duval
Autor: Antonio Miguel Morales
Colección de Teatro, nº 82
ISBN: 978-84-16107-98-8
PVP: 10€ • 98 páginas

Nadie conoce la verdadera identidad de Madame Duval, una española refugiada en París inscrita en la lista negra de Franco y buscada por la GESTAPO y por el sanguinario policía español Pedro Urraca. Madame Duval logra sobrevivir al asedio apoyada por unas amigas que construyen en torno a ella una fortaleza que nadie puede derrumbar. Quien quiera conocer el verdadero nombre de Madame Duval, tendrá que ser testigo de su peripecia vital, para no juzgarla de antemano, como ha hecho la historia con la protagonista de esta obra, sin duda una de las mujeres más relevantes de nuestra contemporaneidad.
Su nombre se nos irá revelando a través de los hechos que delimitan la acción, siendo este enigma una de las bazas del planteamiento dramático.
La verdadera identidad de Madame Duval es un homenaje al valor de la amistad y del amor sin etiquetas, y se erige como un acto de justicia contra ese olvido con el que la historia reciente pretende castigar la labor de las mujeres pioneras en cualquier ámbito de la vida.
Con La verdadera identidad de Madame Duval, el dramaturgo Antonio Miguel Morales logró hacerse con el XII Premio El Espectáculo Teatral, al que concurrieron 131 obras de 17 países.

ADÈLE: A partir de ahora tu nombre es este.
INQUILINA: ¿Madame Duval?
ADÈLE: Madame Duval. Ese será tu nombre a partir de ahora.
Con ese nombre te inscribió Gilberto para ocultarte en la Embajada.
T
u verdadera identidad no existe.
A partir de ahora, nos referiremos a la inquilina como Madame Duval.
(Fragmento de la Escena Segunda).

ANTONIO MIGUEL MORALES MONTORO
Es uno de los dramaturgos andaluces más reconocidos de los últimos años. Su obra La ciénaga, puesta en escena por Almazara Teatro, ha llegado ya a su tercera edición. La milonga del destierro y los días azules consiguió un accésit en el XI Certamen el Espectáculo Teatral. Epifanía de la marabunta fue finalista en el certamen de Dramaturgias Emergentes organizado por LANAU. Su obra Sulpicius quedó finalista del Certamen Andaluz de Teatro Romero Esteo.
Con Ifi genia´s Rapsody forma parte de la nómina de autores en el II Festival de Teatro Español de Atenas (diciembre de 2017). Ha hecho incursiones en el teatro infantil y juvenil con obras como De Lope a López, El gol de Samir o Un mar de cuento. Sus obras han sido traducidas a varios idiomas. Ha publicado el poemario Olivarium, y con El último tren de Carmen logró un accésit en el Certamen de Relatos para la igualdad. 
"Confíen en que Antonio Miguel Morales no sólo no defraudará sus expectativas, sino que las superará. Con sus textos anteriores, con este de ahora y con los que se sucederán. Es un gran creador de diálogos, de momentos, de planteamientos, de atmósferas… Un inmenso dramaturgo". (Adelardo Méndez Moya)


25.10.16

Ediciones Irreverentes presenta sus novedades en el XVII Salón Internacional del Libro Teatral


El XVII Salón Internacional del Libro Teatral, se celebrará del 3 al 5 de noviembre de 2016, en la Nave de Terneras de Matadero Madrid, situada a la derecha de la Nave 16, donde se ha celebrado otros años y justo detrás del edificio de la Junta Municipal. Ediciones Irreverentes participa con un importante número de actos, junto a los oficiales: Lecturas dramatizadas a cargo de prestigiosos actores y directores; Encuentro de autores con traductores para la difusión internacional del teatro español, con traductores de Alemania, Croacia, Grecia, Italia y Japón; Mesas redondas y de debate con editores, críticos y autores españoles y de otras nacionalidades en torno a temas clave del sector;  y Teatro Exprés: Un concurso de escritura rápida que premia y estrena en el Salón el mejor texto de teatro breve escrito in situ, entre otros.

Las actividades de Ediciones Irreverentes dentro del programa oficial son:
            Sábado 5 de noviembre
  De 19:30 h a 19, 45h. Entrega de los premios de Ediciones Irreverentes:
            Ganador: Olga Mínguez Pastor por Victoria viene a cenar
            Accésit: Antonio Miguel Morales Montoro la milonga del destierro y los días azules
            Ganador: Emilio Meseguer por Prohibido acampar
            Accésit: Jesús Yébenes Montemayor por Los aires suizos

  De 19, 45 h a 20:15 Presentación de novedades de Ediciones Irreverentes. Se presentarán los libros:
            Tres poemas de mujer, de Fernando Alonso Barahona                         
            Saxfem, de José Manuel Fernández Argüelles  
            El boulevard de los perros, de Antonio Nieto Aguilar
            Microteatro, de José Luis Alonso de Santos                                                    
            El reloj de Marcel, de Alejandro Cifuentes       
            Agripina y Prohibido acampar, de Emilio Meseguer                                                    
            Los aires suizos, de Jesús Yébenes Montemayor                                  
            El exilio de Dante, de Pedro Amorós    
            Comedias selektras, de Juan García Larrondo                                                              
            El beso del olvido, de Botho Strauss        
            Victoria viene a cenar, de Olga Mínguez Pastor                                               
            La milonga del destierro y los días azules, de Antonio Miguel Morales Montoro
 Horario de cierre el sábado 21h



Firmas de autores organizadas por Ediciones Irreverentes
Jueves 3 de noviembre
            De 18 a 19 h. Agripina y Prohibido acampar, de Emilio Meseguer       
            De 19 a 20 h. Tres poemas de mujer, de Fernando Alonso Barahona    
                                   Los aires suizos, de Jesús Yébenes Montemayor
Viernes 4 de noviembre
            De 19 a 20 h. Tres poemas de mujer, de Fernando Alonso Barahona
                                   Los aires suizos , de Jesús Yébenes Montemayor
                                   Comedias selektras, de Juan García Larrondo
            De 20 a 21 h.    De 21 a 22 h. El exilio de Dante, de Pedro Amorós
                      La milonga del destierro y los días azules, de Antonio Miguel Morales Montoro                                             El envidioso. Carlos Álvarez Méndez
Sábado 5 de noviembre
            De 11 a 12 h. El boulevard de los perros, de Antonio Nieto Aguilar
                                   El reloj de Marcel, de Alejandro Cifuentes       
                                   Agripina y Prohibido acampar, de Emilio Meseguer     
            De 13 a 14h. El exilio de Dante, de Pedro Amorós
                                   Comedias selektras, de Juan García Larrondo   
            De 13 a 14h. Victoria viene a cenar, de Olga Mínguez Pastor   
                        La milonga del destierro y los días azules, de Antonio Miguel Morales Montoro
            De 17 a 18 h. Saxfem, de José Manuel Fernández Argüelles
                                   El exilio de Dante, de Pedro Amorós
                        El boulevard de los perros, de Antonio Nieto Aguilar
            De 18 a 19 h. El reloj de Marcel, de Alejandro Cifuentes
                        La milonga del destierro y los días azules, de Antonio Miguel Morales Montoro           
                        Microteatro, de José Luis Alonso de Santos
            De 19 a 19,30 h. Comedias selektras, de Juan García Larrondo 
            De 20, 30h a 21 h Victoria viene a cenar, de Olga Mínguez Pastor       



Junto a las firmas, habrá encuentros de los autores de Ediciones Irreverentes con profesionales de la industria teatral. Hay que recordar que Ediciones Irreverentes ha recibido el Premio a la Mejor Labor Editorial de la AAT.
Si surgen novedades en la programación se irán anunciando en este blog.

            Os esperamos del 3 al 5 de noviembre.

26.1.16

Entrevista a Antonio Miguel Morales por la obra Teatral "La ciénaga", sobre el horror de la huida

P.-¿Surge La ciénaga del horror cotidiano de la huida de millones de personas de sus países de origen?
R.- La respuesta no puede ser cien por cien afirmativa. Es cierto que mi obra La ciénaga parte del horror de la huida. Pero el drama más grande con el que se encuentran los personajes de La ciénaga es el de la imposibilidad de la llegada. La Comisión Europea, en mayo del pasado año, decidió reubicar a 160.000 migrantes. A día de hoy, solo 272 han sido acogidos. ¿Alguien lo entiende? En España se ha dado refugio a 18 personas. Sin duda alguna la magnitud del genocidio es inversamente proporcional a la respuesta ante las necesidades de acogida.

P.-¿Es tu obra un arma de denuncia o una creación artística con una buena dosis de poesía?
R.- Por supuesto que La ciénaga es una denuncia. Es más, la razón de existir de La ciénaga es denunciar que nos están engañando. Que no se puede llamar “refugiado” a nadie si no se le da refugio. Hay que poner nombre a lo que estamos permitiendo desde Europa, y se llama genocidio. La ley debe convertir a los seres humanos en ciudadanos para no ser una ley criminal. ¿En qué nos hemos convertido los humanos si el mero azar de nuestro lugar de  nacimiento determina nuestra legalidad o nuestra ilegalidad, nos hace soberanos o nos hacina en campos de exterminio?  La ciénaga es una metáfora del Mar Mediterráneo, donde la muerte, a fuerza de ser cotidiana, se ha convertido en invisible. En la era de la globalización, los cadáveres han perdido visibilidad. La globalización era una trampa para universalizar las fronteras, para estigmatizar a los que logran cruzarlas, negándoles la ciudadanía. Al mismo tiempo, queremos denunciar la invisibilidad de la tortura, la explotación y la muerte en todos los terrenos fronterizos. Porque, como dice uno de nuestros personajes, “en la frontera lo que existe no se ve, y lo que se ve no existe”. Para contar todo esto hemos intentado no olvidarnos nunca de que estamos escribiendo una obra de teatro. Y la poesía, como tú bien dices, nos ha ayudado mucho a posicionarnos desde la estética del drama. El verso, en la dramaturgia contemporánea, a veces provoca ese distanciamiento del que hablaba Brecht. Y ese distanciamiento tiene como intención primera que el espectador tome partido ante lo que está presenciando, pero sin ser adoctrinado. Como dramaturgo, me interesa que el espectador tome partido.

P.- ¿Esta obra significa la resurrección de tu compañía teatral en cierta medida? ¿A qué se debe esta resurrección?
R.- No exactamente. Hablar de resurrección implica hablar de muerte. Y Almazara no había muerto. Si es cierto que el fallecimiento del director del grupo, Isidoro Albarreal, provocó un parón en una compañía que llevaba 34 años de trabajo ininterrumpidos, casi a montaje por temporada. Isidoro era una persona muy especial, que contaminaba con su entusiasmo a todo el que se rozara con él. Y la conmoción tras su pérdida fue enorme. Por eso mismo, Pepe Mármol, actor de Almazara desde los principios de la aventura, comprendió que la mejor forma de mantener viva la antorcha que Isidoro había encendido era seguir trabajando. Nos lo propuso a una serie de personas que habíamos formado parte del grupo en diferentes etapas. Se incorporaron algunas personas nuevas.  Y aquí estamos. La ciénaga es el primer proyecto de una nueva etapa. Pero no es una resurrección porque no puede haber resurrección donde no ha habido muerte.

P.-La puerta en escena de La ciénaga parece más alegórica que realista. ¿Qué has pretendido?
R.- Es cierto que en La ciénaga los símbolos son importantes. Convertir la realidad en símbolo nos permite acercarnos a ella con la distancia suficiente. La actualidad pasa desapercibida ante nosotros porque se pasea delante de nuestras narices cuando nos disponemos a dar buena cuenta de un plato de lentejas o a echar una siesta desde la rivera confortable de nuestro sofá. La actualidad es invisible porque es contemporánea. En cambio el símbolo es atemporal. Nos puede sobrecoger. Y existe en sí mismo, siendo una de sus características fundamentales su irreductibilidad.  No hay pantalla que lo mediatice. Dice Bauman que cuando encendemos el móvil apagamos el mundo.  El símbolo nos permite encender el mundo y apagar el móvil, por eso he intentado acudir a él para dar visibilidad al drama de las personas que buscan refugio. Aunque bien es cierto que será el director de la obra, Alonso Amaya, el que decida la carga simbólica de la puesta en escena.

P.- En momentos de guerras generalizadas, como el actual, ¿puede servir el arte para algo?

R.- Considero que el arte  sirve para generar empatía. Y la capacidad de generar empatía es quizás la que más nos acerca al concepto de alteridad. Ponernos en lugar de otros nos puede hacer sentir las heridas del otro, pero siendo nosotros mismos. La empatía no genera trascendencia, desgraciadamente. A través del teatro somos capaces de comprender el dolor de los otros,  que no es poco, pero no  somos capaces de ser otros. La acción dramática nos puede acercar  el dolor y generar a través de él  acción ciudadana. Y la acción ciudadana es la que debe posicionarse contra las guerras. El artista es un ciudadano más que debe gritar en contra de las guerras. Pero un artista puede comprometerse en la misma medida que lo puede hacer un albañil, una jornalera, un médico o una maestra. Sin público no hay teatro. Pero contra las guerras sobra el público y faltan los actores. 

Ficha del libro en http://www.edicionesirreverentes.com/teatro/cienaga.html