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31.1.25

Esta sucursal está cerrada / La cárcel de Bernarda, de Juan José Severo Huertas

 


Esta sucursal está cerrada / La cárcel de Bernarda
Autor: Juan José Severo Huertas

Colección de Teatro, nº 142
ISBN: 978-8417481-78-0
PVP: 13€ • 136 páginas

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Esta sucursal está cerrada: En Santibáñez de Arriba, un bonito pueblo castellano, celebran por todo lo alto las fiestas patronales. Mientras tanto, ajenas al jolgorio festivo, Tania y Martita, las dos eficientes trabajadoras de la única oficina bancaria del pueblo, se afanan en ultimar los detalles del cierre definitivo de la sucursal. La llegada inesperada de Paquita, empleada de limpieza de la sucursal, y de Paco, un jubilado que necesita hacer una operación bancaria urgente, ponen en un brete los planes que Tania y Martita tenían en relación al cierre de la sucursal. Y se suceden una serie de divertidas y alocadas situaciones que pondrán a prueba los objetivos de cada uno. Nada es lo que parece en Esta sucursal está cerrada, comedia de enredo con aires policíacos y con un importante fondo social que busca, entre risas y veras, dar voz en un escenario a los sufridores protagonistas de nuestra España vaciada y a sus múltiples problemas, como son el cierre de sucursales bancarias y las dificultades que tienen las personas mayores para manejarse con todo lo digital.

            En La cárcel de Bernarda, un grupo de internas de un centro penitenciario ensaya La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca. Durante la preparación de la obra afloran los conflictos entre ellas, provocados por los diferentes intereses y expectativas que tienen sobre la representación, y por la opresión que sufren de las otras “Bernardas”, personajes reales presentes en su vida cotidiana dentro de la cárcel. El conflicto conducirá a una catarsis, con final inesperado, tanto en la ficción de la obra, como en la vida misma de las internas.

            Estas dos obras forman el volumen ganador del I Premio Irreverentes de Teatro Joven.

  


Juan José Severo Huertas

 (Ávila, 1964).

Con una trayectoria de más de treinta años como actor, director, gestor, dramaturgo y profesor de teatro. Dirige actualmente en Ávila la Escuela “Nueva Escena”, en la que ha iniciado en el mundo del Teatro a numerosos niños, adolescentes, jóvenes y adultos. Se considera a sí mismo como “hombre de teatro” que, unas veces por propia voluntad y otras por azar del destino, ha tenido la gran suerte de poder desarrollar diversas facetas en el Arte de Talía. Y además, es un gran apasionado del mundo de la Improvisación Teatral y la Narración Oral. Ha impartido numerosos cursos tanto de teatro como del arte del cuentacuentos. Es autor de las obras: Teatro con hormonas.
Una acampada de pesadilla, La narración oral artística y escénica, y con el presente volumen, que recoge los textos Esta sucursal está cerrada y La cárcel de Bernarda, ha resultado ganador del I Premio Irreverentes de Teatro Joven entre 120 obras procedentes de 19 países.

 

Junto a los muertos, de Ángela Martín del Burgo

 

Junto a los muertos
Autor: Ángela Martín del Burgo

Colección de Teatro, nº 141
ISBN: 978-8417481- 76-6
PVP: 12€ • 141 páginas

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Ángela Martín del Burgo nos presenta tres obras de teatro breve en este volumen: Junto a los muertos, Se alquila y Tras las huellas del suicida. La temática de cada una de ellas es distinta, pero, a través del diálogo de sus personajes, de sus juegos de palabras y paradojas, nos abren una brecha de luz calando en la hondura del corazón de hombres y mujeres, de su verdad, y desmontando la falsedad de la realidad social, que nos pretende envolver con un falso progreso.
            En Junto a los muertos dos hermanas compiten por el recuerdo y el dominio de sus progenitores, sus muertos. Lo macabro va tomando cuerpo según avanza la obra, que podría ser considerada de Teatro Negro.
            En Se alquila cada personaje es distinto a lo que aparenta ser. Pues cada uno es dos: el que vive la vida cotidiana y el que vive la vida de los sueños; de modo que cada uno tiene varias existencias al mismo tiempo. Y esto hace “que uno sea también el otro, y el otro, el uno; y vivir una doble vida”.
            Se cierra el libro con Tras las huellas del suicida, obra en la que se indaga en un suicidio como si se tratase de un asesinato. Encontramos en esta pieza ironía, humor ácido o agridulce, ternura y ración doble de crítica social, y al igual que el primer texto del libro se le puede considerar Teatro Negro. Afirma uno de los personajes: “Me pregunto cuántas personas han intervenido en su suicidio, aunque, a todas luces, él estuviese solo. ¿Cuántas personas hay en cada muerte?” La autora plantea estructuras clásicas y una visión de la vida distinta a la ofrecida por los poderosos, pues, como dice uno de sus personajes: “…cómplices somos todos, la sociedad al completo, que nos aísla y nos separa, y ahora nos quiere redimir con redes y amigos virtuales, que no llevan a ningún sitio, salvo a la muerte”.

 

Ángela Martín del Burgo

(Morón de la Frontera, Sevilla).


Novelista, autora teatral, poeta, es también doctora en Filología y profesora de Lengua española y literatura.

Ha publicado las novelas: El amor reinventado. Venecia (2023). Asesinato en la Gran Vía (2022 y 2012). Un camerino en el María Guerrero (2021), El recitador de poemas (2020), El mundo entero pasa por Marsella (2015). Ningún camino de flores conduce a la gloria (2005) y Cenizas sobre un mar de agosto (2021 y 2000), así como el libro de relatos La muerte de Mário de Sá-Carneiro o La soledad y el poeta (2007).

Las obras teatrales: El Hotel de las Mil Grullas (2022), y en Ediciones Irreverentes: El idiota (2018), en colaboración con Á. Álvaro Martín del Burgo. (Basada en la novela de F. Dostoyevski). Embarcados (2019). Finalista del XIII Premio El Espectáculo teatral.

Es autora de los poemarios: Donde la muerte en Ámsterdam (2017), Enigma y misterio de Italia, y otros poemas (2016), Poemas de viaje (2011), Caducidad de lo real (Premio Ciudad de Miranda, 1996), La mirada asombrada... Ha colaborado en distintas antologías, revistas y obras de investigación. Traducidos sus poemas al chino mandarín, al italiano, donde ha sido premiada, y al portugués.

http://www.edicionesirreverentes.com/teatro/junto_a_los%20_muertos.html

26.1.16

Entrevista a Antonio Miguel Morales por la obra Teatral "La ciénaga", sobre el horror de la huida

P.-¿Surge La ciénaga del horror cotidiano de la huida de millones de personas de sus países de origen?
R.- La respuesta no puede ser cien por cien afirmativa. Es cierto que mi obra La ciénaga parte del horror de la huida. Pero el drama más grande con el que se encuentran los personajes de La ciénaga es el de la imposibilidad de la llegada. La Comisión Europea, en mayo del pasado año, decidió reubicar a 160.000 migrantes. A día de hoy, solo 272 han sido acogidos. ¿Alguien lo entiende? En España se ha dado refugio a 18 personas. Sin duda alguna la magnitud del genocidio es inversamente proporcional a la respuesta ante las necesidades de acogida.

P.-¿Es tu obra un arma de denuncia o una creación artística con una buena dosis de poesía?
R.- Por supuesto que La ciénaga es una denuncia. Es más, la razón de existir de La ciénaga es denunciar que nos están engañando. Que no se puede llamar “refugiado” a nadie si no se le da refugio. Hay que poner nombre a lo que estamos permitiendo desde Europa, y se llama genocidio. La ley debe convertir a los seres humanos en ciudadanos para no ser una ley criminal. ¿En qué nos hemos convertido los humanos si el mero azar de nuestro lugar de  nacimiento determina nuestra legalidad o nuestra ilegalidad, nos hace soberanos o nos hacina en campos de exterminio?  La ciénaga es una metáfora del Mar Mediterráneo, donde la muerte, a fuerza de ser cotidiana, se ha convertido en invisible. En la era de la globalización, los cadáveres han perdido visibilidad. La globalización era una trampa para universalizar las fronteras, para estigmatizar a los que logran cruzarlas, negándoles la ciudadanía. Al mismo tiempo, queremos denunciar la invisibilidad de la tortura, la explotación y la muerte en todos los terrenos fronterizos. Porque, como dice uno de nuestros personajes, “en la frontera lo que existe no se ve, y lo que se ve no existe”. Para contar todo esto hemos intentado no olvidarnos nunca de que estamos escribiendo una obra de teatro. Y la poesía, como tú bien dices, nos ha ayudado mucho a posicionarnos desde la estética del drama. El verso, en la dramaturgia contemporánea, a veces provoca ese distanciamiento del que hablaba Brecht. Y ese distanciamiento tiene como intención primera que el espectador tome partido ante lo que está presenciando, pero sin ser adoctrinado. Como dramaturgo, me interesa que el espectador tome partido.

P.- ¿Esta obra significa la resurrección de tu compañía teatral en cierta medida? ¿A qué se debe esta resurrección?
R.- No exactamente. Hablar de resurrección implica hablar de muerte. Y Almazara no había muerto. Si es cierto que el fallecimiento del director del grupo, Isidoro Albarreal, provocó un parón en una compañía que llevaba 34 años de trabajo ininterrumpidos, casi a montaje por temporada. Isidoro era una persona muy especial, que contaminaba con su entusiasmo a todo el que se rozara con él. Y la conmoción tras su pérdida fue enorme. Por eso mismo, Pepe Mármol, actor de Almazara desde los principios de la aventura, comprendió que la mejor forma de mantener viva la antorcha que Isidoro había encendido era seguir trabajando. Nos lo propuso a una serie de personas que habíamos formado parte del grupo en diferentes etapas. Se incorporaron algunas personas nuevas.  Y aquí estamos. La ciénaga es el primer proyecto de una nueva etapa. Pero no es una resurrección porque no puede haber resurrección donde no ha habido muerte.

P.-La puerta en escena de La ciénaga parece más alegórica que realista. ¿Qué has pretendido?
R.- Es cierto que en La ciénaga los símbolos son importantes. Convertir la realidad en símbolo nos permite acercarnos a ella con la distancia suficiente. La actualidad pasa desapercibida ante nosotros porque se pasea delante de nuestras narices cuando nos disponemos a dar buena cuenta de un plato de lentejas o a echar una siesta desde la rivera confortable de nuestro sofá. La actualidad es invisible porque es contemporánea. En cambio el símbolo es atemporal. Nos puede sobrecoger. Y existe en sí mismo, siendo una de sus características fundamentales su irreductibilidad.  No hay pantalla que lo mediatice. Dice Bauman que cuando encendemos el móvil apagamos el mundo.  El símbolo nos permite encender el mundo y apagar el móvil, por eso he intentado acudir a él para dar visibilidad al drama de las personas que buscan refugio. Aunque bien es cierto que será el director de la obra, Alonso Amaya, el que decida la carga simbólica de la puesta en escena.

P.- En momentos de guerras generalizadas, como el actual, ¿puede servir el arte para algo?

R.- Considero que el arte  sirve para generar empatía. Y la capacidad de generar empatía es quizás la que más nos acerca al concepto de alteridad. Ponernos en lugar de otros nos puede hacer sentir las heridas del otro, pero siendo nosotros mismos. La empatía no genera trascendencia, desgraciadamente. A través del teatro somos capaces de comprender el dolor de los otros,  que no es poco, pero no  somos capaces de ser otros. La acción dramática nos puede acercar  el dolor y generar a través de él  acción ciudadana. Y la acción ciudadana es la que debe posicionarse contra las guerras. El artista es un ciudadano más que debe gritar en contra de las guerras. Pero un artista puede comprometerse en la misma medida que lo puede hacer un albañil, una jornalera, un médico o una maestra. Sin público no hay teatro. Pero contra las guerras sobra el público y faltan los actores. 

Ficha del libro en http://www.edicionesirreverentes.com/teatro/cienaga.html 

21.10.15

Reportaje fotográfico de la presentación de la obra teatral El solar de las estatuas, de José Pons Carlos-Roca


Ediciones Irreverentes presentó en la Casa del Libro de C. Fuencarral 119, el pasado lunes, 19 de octubre, a las 19,30h, la obra teatral El solar de las estatuas, una obra sobre la crisis, los perdedores y esos hombres estatua que vemos en la calle y se mueven por dinero, de José Pons Carlos-Roca.
            Se incluye en el volumen la obra OMO, estrenada en España y Polonia, sobre un intento desesperado de humanizarse. Se hizo una lectura dramatizada de ambos textos, especialmente de OMO, la historia del homínido que evoluciona a ser humano mientas que los humanos parecen involucionar.
            El libro aparece en la colección de teatro de Ediciones Irreverentes. Presentararon el libro el actor Juan López Patau, el escritor Miguel Angel de Rus y el autor, José Pons. Hubo una lectura dramatizada de la obra a cargo de Natalia Pons y Juan López Patau y una actuación musical de Guillermo Pons. La sala de La Casa del Libro estuvo repleta de público. Al final del mismo hubo firma de ejemplares del libro.
            Este es el reportaje fotográfico del acto.