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14.3.20

Por un paquete de Celtas, de Juan Gil Palao


Por un paquete de Celtas
Juan Gil Palao
(Narrativa, 137)

ISBN: 978-84-17481-29-2
PVP 17€ • 220 pág.


Es difícil leer un libro sobre las distintas formas de violencia familiar, sentimental, y que su lectura resulte grata. Por un paquete de Celtas es la historia de un muchacho que ve cómo su madre sufre esa violencia, cómo él la sufre, y cómo huirá de casa para evitar una relación familiar dolorosa, y esa huida marcará fuertemente su vida. Juan Gil Palao conoce bien el tema por su profesión, en la que a diario trata con las víctimas en los juzgados, y por experiencia propia. Su relato será terapéutico para algunas personas, revelador para la mayoría. Afirma en el prólogo Francisco Javier Illán Vivas: “En él tenemos la certeza de que nos lo contará como quien observa, sabiendo como sabemos que realmente él lo ha vivido. Destaca en Juan Gil Palao su destreza expositiva, conseguida a través de la experiencia personal de contarnos la historia desde lo más profundo, de no intentar nada que distorsione lo vivido y llenar, eso sí, los espacios temporales que como lectores desconocemos, de las escenas que nos ayuden a conocer, o reconocer si es el caso, la realidad que nos narra. Sí, hay mucho de historia personal en sus relatos y tramas. (El lector va a encontrar una gran variedad de temas, de reflexiones, de regreso al pasado que el autor ha conocido o le han contado y que, por cercanía, puede que también muchos de los desconocidos lectores de estas líneas (…) para mantenernos alerta sobre la violencia en sus diferentes aspectos. Encontraremos amor, y desamor, esperanza en el futuro, y regreso al pasado”. Este es un libro en el que no siempre las víctimas son reconocidas como tales, y en las que hay verdugos que pueden salvarse de la merecida condena por su belleza o una supuesta fragilidad. Es la radiografía del mundo actual hecha por alguien que sabe mucho de víctimas. Hay más temas que el lector encontrará en estas páginas, son relatos de temática variada, pero siempre atentos a las más hondas preocupaciones del ser humano.

JUAN GIL PALAO
(Yecla, Murcia, 1970). Escribe su primera novela a los 18 años, La Sierra del Cuervo, a la que siguieron Vulpes (1994), Hay cosas que tiran más (2004) y Aracil (publicada en Ediciones Irreverentes, en 2016). Ha escrito más de medio centenar de cuentos y relatos breves de diferentes géneros. En 2015 publica Cuentos, leyendas, vivencias e historias de mied, una colección de relatos en los que el miedo psicológico es el protagonista y donde da cabida a vivencias personales y a leyendas y en 2016 aparece la recopilación de relatos Mucho más que un sueño. Uno de sus textos aparece en la antología titulada Microterrores II publicado por Diversidad Literaria.
            Por un paquete de Celtas es la obra ganadora del X Premio Internacional Vivendia-Villiers de relato.
Información en Ediciones Irreverentes http://www.edicionesirreverentes.com/narrativa/por_un_paquete_de_Celtas.html
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14.11.17

La soledad absoluta, según José Manuel Fernández Argüelles


Ediciones Irreverentes ha publicado la obra de José Manuel Fernández Argüelles Soledad absoluta un libro compuesto por cuatro relatos largos, o novelas breves, muy diferentes entre sí, pero que guardan un punto en común: el llamado mal del siglo XXI, la soledad. El aislamiento personal tratado desde diferentes ángulos y con disparejas historias, quizá todas ellas tan inverosímiles como los propios sueños que provoca el abandono. La extraordinaria sensibilidad del autor, José Manuel Fernández Argüelles, su capacidad introspectiva, de profundizar en los sentimientos, tan valorada en su larga carrera literaria, alcanza aquí su máxima expresión.

P.- ¿Tu libro parte de la idea de que la principal enfermedad de nuestra época es la Soledad?
 R- La soledad es un mal que acompaña al hombre desde sus orígenes. Lo combatimos desde el principio de los tiempos. Somos seres amigables, animales de compañía mutua. Pero la soledad es un daño de fácil remedio, solo con una “pastilla” diaria de amistad solucionamos el problema. Que sea el mal de nuestra época quizá se deba a que el “fármaco” que ahora hemos descubierto es la amistad distante y falsa de las nuevas tecnologías. 

P.- ¿Cómo planteas la soledad física? ¿El modo No Future?
R.- La ausencia de futuro es la muerte, esa sí es la soledad absoluta, al menos para los que no somos creyentes; a los que sí lo son, les deseo la mayor de las suerte es sus predicciones mágicas. Mientras tanto, aprovechemos la buena compañía.         
            La soledad física que planteo en uno de mis relatos de “Soledad absoluta”, deriva en la soledad psíquica de forma inevitable; las consecuencias no pueden ser buenas. Necesitamos el contacto, la conversación, la piel del semejante. 

P.- Una soledad que cada día se da más es la psicológica, la de los trastornos psicológicos que impiden una normal relación con los demás
R.- La soledad se retroalimenta. Te aíslas por no saber relacionarte y pierdes cada vez más tu capacidad de relación con los otros. Y esa medicina, que son los demás, cada vez la rehúyes con mayor miedo. Decir que la solución está en tu mano es demasiado fácil. Decir que el remedio está al otro lado de tu puerta, en la calle, es fácil. Sí, a veces, se necesita ayuda.  

P.- La tercera de estas novelas breves está relacionada con la venganza y nos hace recordar tu novela Entre animales. Subyacen en tu obra esos personajes que odian a los demás y que lo que más desean es vengarse
R.- En cambio es un defecto que yo no padezco. La venganza es una anomalía de la psique, es el remedio del cobarde; cuando ocurre en mis historias siempre el protagonista es un desgraciado. En la narración a la que te refieres, “La estrategia del mar”, el vengativo es un apocado que rumia su inquina dentro de su pequeño cerebro hasta hundirse en la soledad y la amargura; nada bueno le espera. 

P.-Avisas de un peligro que parece tan peligroso como la solead absoluta; la pertenencia a un grupo, en este caso una secta. ¿Te da miedo el peligro de integrarse en un grupo en donde no eres por ti mismo, sino sólo eres como una parte de un todo?
R.- Todo grupo social puede ser bueno para el individuo, excepto cuando te manipulan, cuando no puedes participar con tu voluntad y tomar decisiones propias, ya sean para ti mismo o aportándolas al conjunto. En el relato que cierra “Soledad absoluta”, titulado “Ceirno”, el grupo donde está inmerso el personaje absorbe al individuo, no lo hace crecer como persona, más al contrario, lo anula: eso son las sectas.

P.- En tu obra narrativa es común encontrar un protagonista sólo contra un entorno hostil. ¿Metáfora de la realidad?
R.- Quizá más bien transposición de uno de mis muchos defectos. El mundo es tan hostil como tú lo veas y te comportes ante él. Deseo la solidaridad y el buen convivir, y sé que esto es posible y abundante, pero temo tanto el egoísmo y la lucha contra los demás que me hace concebir pesadillas, las cuales después llevo a mis historias.

P.-Tú eres asturiano, de la Asturias interior. ¿Se podrían enmarcar tus personajes en sociedades de interior, cerradas?
R.- Los valles del interior de Asturias siempre fomentaron el aislamiento de los grupos de población pequeños, lo que no es bueno. Esto es indudable que me ha construido a mí y que forma parte de mi imaginario. 

P.-En tu obra el hombre es casi siempre enemigo. ¿Los hechos te dan la razón?
R.- Lo cierto es que no tenemos otro enemigo que nosotros mismos, somos nuestros propios depredadores. Lo curioso es que (salvo el perro) no contamos con ningún otro amigo que nosotros mismos, nuestros semejantes. 

P.-El lector podría coger estas 4 novelas y hacer con ellas una nueva obra mezclando las historias. ¿Tienen puntos en común?
R.- Su punto en común es el trastorno que produce la soledad, ya sea física, mental o inducida por uno mismo debido al miedo a los demás. La solución a esto es tan sencilla como se indica en la última historia. Las cuatro narraciones podrían ser cuatro capítulos de una misma novela con cuatro vidas paralelas y un mismo problema, aunque por diversos motivos.

Información sobre el libro en la web de Ediciones Irreverentes

9.8.17

Libro de relatos eróticos: Historias de Isabel, de Félix Díaz González

En Historias de Isabel se plantea la relación de Isabel y Marco, 30 años casados, en cuyas vidas las fantasías eróticas son la nota predominante. Cuando apenas llevaban dos años de matrimonio a ella le detectaron un tumor canceroso en el útero y le extirparon todos los órganos sexuales. Tuvieron que reinventarse la vida, así que ella apostó por revivir su sexualidad contándole historias eróticas que crearon una nueva intimidad entre los dos. Esas historias conforman este libro de relatos, desde el exhibicionismo hasta la infidelidad, desde el voyeurismo hasta el sexo salvaje o el sexo mezclado con humor. Esta obra de Félix Díaz González ganó el V Premio Incontinentes de Narrativa erótica. Junto al valor literario de la obra y a su erotismo, el jurado de Ediciones Irreverentes ha valorado el valor ético y de lucha de la protagonista de este libro, que adopta una decidida apuesta por la vida, a pesar de todas las dificultades. El autor destaca como principal órgano sexual de la mujer su inteligencia, rompiendo todos los estereotipos de la literatura erótica al uso. No es su cuerpo, sino su cerebro, el origen del deseo. Este libro son las historias que ella inventó para excitar a su esposo. Una inconmensurable declaración de amor y de goce de la vida a pesar de los pesares. Aumentan el tono erótico de Historias de Isabel las ilustraciones de Félix Alfonso Olmos.

El autor: FÉLIX DÍAZ GONZÁLEZ
(Caracas, 1955, reside en Santa Cruz de Tenerife)
Ha publicado quince libros, entre ellos las novelas Titanes, Como el Fénix, Bentorán, Crónicas de Bistularde, Aislados y Vuelta a la tierra. También escribe relatos, como los publicados en Naufragios y en Draco y otras historias, y ha participado en diversas antologías, entre las que cabe citar Eros de Europa y América, Relatos fotoeróticos, Voyeur... de Ediciones Irreverentes.


2.4.16

Relato de Félix Díaz: 24 de Sha'ban del 1422 de la Hégira

Carlos apuntó la fecha para el trabajo de historia. Su profesor, Ibn-Jaliff exigía que siempre escribiera la fecha de cualquier trabajo. Y tenía que ser aquella en que se realizaba, que él luego comprobaba.
Así pues, Carlos apuntó en el documento que estaba creando en su portátil «24 de Sha'ban del año 1422». Como cristiano, y por tanto perteneciente a una religión minoritaria, estaba obligado a usar la cronología oficial de la Hégira, y no el calendario gregoriano que usaban en casa.
El Colegio Yebel-al-Tariq tenía buenos recursos informáticos para el uso de los alumnos, y Carlos los aprovechaba bien. Allí, en el aula de ordenadores, podía usar la gorra y no el turbante que llevaban los musulmanes por la calle, y que Carlos aborrecía por ser caluroso.
Bueno, ya tenía la fecha y el título del documento «Historia de al-Ándalus, por Carlos Jiménez».
Empezó a escribir. Los detalles de la llegada de los musulmanes al reino visigodo los tenía bien claros. La derrota del rey Rodrigo a manos de Tariq ibn Ziyad y la progresiva toma de toda la península por parte de Musa ben Nusayr, su jefe.
Abd el-Aziz, hijo de Musa, consolidó la conquista de casi toda la Hispania, hasta que Omar II decidió suspender la conquista. Quedó el reino de Asturias y una parte, al sur de los Pirineos, bajo el control del Imperio Carolingio.
En Asturias, el noble Pelayo se sublevó, pero fue capturado, luego ejecutado y su cuerpo, crucificado fue enviado a Asturias como aviso para los rebeldes. Éstos lo volvieron a intentar en Covadonga, pero fueron ferozmente reprimidos por las tropas del califa Munuza.
Las tropas del califato, a pesar del enorme gasto que ello supuso, prosiguieron su avance en las montañas hasta llegar el mar Cantábrico. Los astures tuvieron que elegir entre la conversión al Islam o la muerte, como ya había sucedido con otros pueblos cristianos rebeldes.
En cuanto a los carolingios, mantenían la Marca Hispánica bajo su control. Tras el éxito en Asturias, las tropas árabes se enfrentaron a los francos con éxito; el dominio del califato se extendió por todo el sur de los Pirineos.
Carlos prosiguió con su redacción. Narró la incursión de Carlomagno, pretendiendo recuperar la Marca Hispánica, y su catastrófica derrota en Roncesvalles. La guerra entre el califato y los francos perduró hasta la muerte del emperador. Su hijo Carlos, quien heredó las tierras al sur de los Pirineos, nunca pudo tomar posesión de las mismas. Acabó sus días en Zaragoza, encerrado en las mazmorras.
Consolidado el control de toda la península, las incursiones hacia tierras francas, ya en tiempos de Carlomagno, fueron infructuosas. Por fin, muerto Carlos, el hijo del emperador franco, se llegó al acuerdo de Aquisgrán por el que el Califato se comprometía a mantener las fronteras entre el río Bidasoa y el cabo de Creus.
La historia de Europa, desde entonces, se centró en sus problemas internos. La caída de Jerusalén supuso que las cruzadas se orientaran hacia oriente y nunca hacia el sur, y aunque así se propuso más de una vez desde Roma, el Oriente atraía más a los caballeros feudales que la Hispania al sur.
Hacia el año 316, el emir de Córdoba, Abd al-Rahman III proclamó el Califato, declarándose independiente. Desde ese momento fueron muchos los devenires históricos: la descomposición en los reinos de taifas, las invasiones desde el sur de los almorávides y luego almohades, la sucesión de califas fuertes y débiles en Córdoba, la fundación de la capital en Madrid, huyendo de las luchas intestinas en Córdoba. Esta ciudad se eligió por su localización central, cercana a la antigua capital cristiana de Toledo y más adecuada para el control del norte levantisco. La capitalidad en Madrid fue clave para la separación del poder religioso, pues el califato siguió centrado en Córdoba.
Por otro lado, el 19 de Dhu'l-Hijja, los barcos procedentes de al-Ándalus descubrieron las tierras del Oeste, Gharb al-Ard, el continente que fue luego llamado América por los cristianos. Esa fecha se correspondía con el 12 de octubre de 1492 por el calendario gregoriano, el que seguían las naciones cristianas de Europa. Laconquista de Gharb al-Ard ya no entraba en el trabajo de Carlos. Pero él esperaba tener ocasión de hablar más adelante en otro trabajo de historia. Cómo las naciones cristianas conquistaron el norte del continente, mientras los hispanos dominaron las partes central y sur.
Pero había algo que sí interesaba para el trabajo presente. El oro proveniente de Gharb al-Ard sirvió para que Hispania, o al-Ándalus, comprara las voluntades de muchos reyes cristianos, quienes prefirieron dejar la península como territorio musulmán, en paz. La cultura hispana sirvió de referente para el Renacimiento Europeo y así una de las primeras democracias fundadas en Europa fue la República Federal de Hispania.
Carlos siguió con su trabajo. Las guerras entre los reinos cristianos de Inglaterra y Francia y al-Ándalus, los acuerdos con Roma, la independencia de las colonias americanas, promovidas por los ingleses y franceses, y por fin la entrada de Hispania en la Unión Europea, olvidándose siglos de luchas religiosas. 
Volvió a su casa con el archivo impreso. Su padre estaba viendo la televisión. Justo cuando Carlos entraba, dio un grito.Carlos llegó a tiempo de ver en la TV cómo un avión se estrellaba contra una de las Torres Musulmanas, los mayores edificios del mundo, situados en Nueva York.
Aquello parecía un atentado de los integristas cristianos. Carlos se fijó en la fecha gregoriana, 11 de septiembre del 2001.

15.7.15

BASES del V Premio Incontinentes de Narrativa Erótica, convocado por Ediciones Irreverentes


1.- Podrán concurrir al premio aquellos originales que reúnan las siguientes condiciones: Ser novelas eróticas inéditas, o libros de relatos relacionados entre sí, y estar escritas en español. Tener una extensión mínima de 100 páginas y un máximo de 200 páginas, formato DIN A-4, a espacio y medio, Times, Arial 12 ó similar, por una sola cara, sin haber sido premiadas o hallarse pendientes de fallo en cualquier certamen.

2.- El premio para el ganador será la publicación por Ediciones Irreverentes de la obra y el correspondiente pago de los derechos de autor, el 10% sobre el PVP sin IVA.

3.- El otorgamiento tanto del premio como del accésit -si lo hubiera- supone que los respectivos autores de las obras galardonadas ceden en exclusiva a Ediciones Irreverentes S.L.. todos los derechos de explotación sobre esas obras en plazo marcado en contrato. Las obras participantes deberán ser originales e inéditas en España y tener libres los derechos de edición en España,

4.- Cada autor podrá presentar un máximo de una obra, enviando una única copia con páginas numeradas, mecanografiadas, y sin la firma del autor, sustituida por seudónimo escrito en cabecera, acompañada de plica cerrada, con el mismo titulo, que contendrá nombre y apellidos, domicilio, teléfono y correo electrónico del autor (obligatorio), así como una breve nota biográfica. La obra estará cosida o encuadernada.

5.- Los trabajos se enviarán por correo (no es necesario que sea certificado) a Ediciones Irreverentes, C. Martínez de la Riva, 137, 4ºA. 28018 Madrid. Indicando en el sobre: V Premio Incontinentes de Novela Erótica. El plazo de recepción de originales comienza el día 13 de julio de 2015 y expira el día 13 de septiembre de 2015. Se aceptará como fecha válida la consignada en el matasellos del sobre. Únicamente los participantes que residan habitualmente fuera de España podrán enviar su obra por correo electrónico, enviando la obra en word y un documento de word adjunto a modo de plica, al correo edicionesirreverentes@gmail.com  

6.- Si bien buscamos obras de erotismo en general y sobre todo con calidad literaria, teniendo en cuenta la especialización que se está dando en muchos foros de erotismo, Ediciones Irreverentes apreciará especialmente relatos y novelas sobre: Confesiones, Consentidores, Dominación, Fetichismo, Infidelidad, Intercambios, Sadomaso, Sexo Virtual y Voyerismo, entre otros subgéneros eróticos.

7.- Ediciones Irreverentes formará un jurado compuesto por tres escritores. La obra ganadora será aquella que logre la mayoría de los votos. El veredicto del jurado será inapelable.

8.- El fallo será anunciado en la semana del 5 al 9 de octubre de 2015.

9.- La participación en esta convocatoria implica la aceptación de sus bases y del fallo del Jurado. No se devolverán los originales recibidos. Ediciones Irreverentes se reserva el derecho de hacer ofertas de edición a las obras que sin ser premiadas tengan calidad suficiente para su publicación.

10.- No podrán participar los ganadores de las 3 ediciones anteriores a la presente.

Bases del Premio en http://www.edicionesirreverentes.com/premios/NovelaErotica5.html 

La obra ganadora y quizá alguna de las finalistas serán publicadas en http://www.edicionesirreverentes.com/incontinentes.htm 

24.2.15

Relato "Porque tú eres bueno", de Miguel Angel de Rus

Relato aparecido en el Libro Extraña noche en Linares (M.A.R. Editor)

Mi padre tenía nueve años cuando comenzó la guerra. Qué guerra da igual. Su padre estaba en el frente, sus hermanos mayores estaban en el frente, y él, el hermano pequeño, el macho pequeño de la manada, era el encargado de buscar allí donde caían las bombas del enemigo, en las huertas abandonadas, la comida de la familia. Una lechuga, coles, patatas, un melón. No era muy difícil, se trataba de ser ágil de cuerpo y de mente; todo lo más, podían matarle. Decía una representante de la causa, mientras mi padre, niño, se jugaba la vida ante los obuses del enemigo, bendecidos por el Santo Padre católico, que es preciso que se acentúe la moral del sacrificio y el sentido de responsabilidad individual y colectiva. La moral ha de llevarnos a aceptar todas las penalidades, el racionamiento, la honradez y la austeridad, y todos nos hemos de sentir soldados de una gran causa. Y mi padre dejó de estudiar, como todos los niños, para buscar la comida que las buenas palabras de los líderes de la causa no traían. Cuando acabó la guerra, los hermanos mayores de mi padre fueron a campos de concentración, su padre fue represaliado; cuando pudieron, los hermanos fueron al exilio o a la emigración, qué más da. Al perdedor sólo le queda la diáspora o la sumisión. Y con doce años tuvo que ser el macho joven de la manada, quien buscara la comida para la manada, como si la naturaleza hubiera perdido el sentido entre los humanos.
–Cuando vayas a llegar a la estación, quinientos metros antes, acuérdate de lanzar con cuidado el aceite por la puerta del tren y te tiras tú. Lo recoges, y vienes a pie. ¿Entendido? Y que no le pase nada al aceite.
–Sí, madre.
Cómo no entenderlo. Si el policía esperaba con el arma en la estación de ferrocarril para incautarse del aceite, como si el Estado hubiera regado y abonado el olivo, como si tuviera derecho a legislar y dosificar el hambre.
Mi padre había aprendido de niño que la infancia era el período del aprendizaje, por lo que le pusieron a trabajar, con la familia repartida por Francia, Australia, Brasil, Argentina o Uruguay. Se levantaba antes que el sol, trabajaba, ayudaba en casa, y se acostaba después del sol. Año tras año. El día en que tenía una naranja era la fiesta grande del año.
–Que la vida es un valle de lágrimas, hijo.
–Sí, madre, Pero yo todo lo hago con gusto por usted.
Cada amanecer era gris, cada mediodía era gris, cada anochecer era gris. Los rostros eran tan grises como las almas. Se rezaba en los colegios, en los trabajos, en la iglesia, se fusilaba al amanecer, o se dejaba morir en las cárceles. Y mi padre, tan niño, trabajaba. Mientras los hijos de los señoritos estrenaban traje e iban al teatro, él trabajaba; mientras el hijo del rey huido tenía casa en el exilio dorado, junto a la playa, esperando que le tirasen al plato sus tajadas, él trabajaba. Tenía razones y la Ley Natural de su parte para cortarles el cuello a todos, a cualquiera, pero trabajaba.
Y llevó un luto tras otro, porque aquella era época de muertos. Por el padre, por la madre, por su juventud perdida.
Y trabajó toda su vida, sin parar. Para darnos una casa, para conseguirme una educación, para que tuviéramos las buenas ropas que los bandos en conflicto no se habían preocupado en procurarnos. Era el primero en salid del edificio y el último en volver.
Por la noche, si me levantaba, lo encontraba estudiando en el salón, recuperando lo que la guerra el había quitado. Siempre esfuerzo sobre esfuerzo. Hasta que un día, poco antes de cumplir yo los doce años, mi padre no vino a casa. Estuvo conmigo mi abuela.
–Tu madre está con tu padre en el hospital. No te habían dicho nada, pero tiene una enfermedad por lo que sólo queda rezar. Vamos a poner velas para que Dios nos vea y nos asistan los espíritus –dijo la mujeruca de negro y moño blanco, con sus creencias ancestrales y ágrafas– y vamos a rezarle a la imagen del Santo Niño del Remedio. Y a este Cristo que tus padres tienen sobre la cama. Y aquí tengo una estampita de la Virgen, que toda ayuda divina es poca.
Pasamos la noche rezando ante una fotografía de una talla que, cuando fui adulto lo descubrí, ni siquiera era la original. En el siglo XVIII le habían cortado la cabeza al niño para meterle ojos de cristal, le habían puesto pestañas postizas, se le había reconstruido el pie derecho, que había desaparecido ante tanto beso recibido de los devotos… Pero yo no tenía ni doce años, sólo sabía que quería a mi padre y si al rezar por él se salvaba, rezaría.
Recé aquella noche, sin dormir; no comí durante el día siguiente, y la nueva noche la pasé rezando enfrente del Cristo de madera, de la foto del Santo Niño del Remedio de cara triste, de la Virgen. Al amanecer, una llamada, me sobresaltó; cogió el teléfono mi abuela, por su gesto comprendí lo que había sucedido y comencé a llorar. Mientras ella hablaba, me acerqué al salón y cogí las imágenes y la talla. Fui a la cocina y con un cuchillo atravesé la cara y el cuerpo del maldito niño del remedio una docena de veces. Hice lo mismo con la imagen de la Virgen. Con toda mi fuerza infantil, puse un pie en el cuerpo del Cristo y con el otro golpeé en la cabeza hasta separarla. Cuando lo conseguí introduje os recortes de papel y la madera en unas páginas de periódico, lo impregné de alcohol de cocinar, del que aún se usaba en casa, y con unas cerillas hice la primera fogata de mi vida. Mi abuela llegó gritando y al verlo todo me señaló con el dedo y me dijo “eres un hereje, por tu culpa ha muerto tu padre, es un castigo divino”.
La bofetada la sentó en el suelo. Había muerto mi padre y aquella mujeruca quería que creyera en su dios, en sus santos de palo. Quedó con un gesto vacío, de ojos desencajados. Lo normal en ella.
Fui a la habitación de mis padres, abrí el armario y allí estaban sus trajes, sus corbatas, sus camisas. Lloraba como nunca lo había hecho. Me introduje entre aquella ropa, para sentir su olor, su compañía, su contacto, cerré los ojos y lloré de forma compulsiva. Apenas se podía respirar, pero me era indiferente.
Supongo, no lo recuerdo ya, que fui castigado severamente por aquella bofetada. Nada de los días posteriores ha quedado en mí, sólo una intensa sensación de frío, como si mi cuerpo tampoco tuviera vida. Recuerdo que mi madre compró una réplica del maldito niño del remedio inexistente y la puso en su habitación. Un día acabó en el patio interior del edificio, tres pisos más abajo. Destrozada.
A veces la escuchaba rezar con la fe del inculto. “remedia todos mis males, atiende mis peticiones, consuela todas mis penas…”
Un día fui a aquel cochambroso oratorio para la manada de la fe escondido en una callejuela. Había cartas en las que lunáticos afirmaban que el niño de los ojos de cristal les había curado el cáncer; otros dejaban piezas metálicas que pretendían ser reflejo de las partes que el niño de las pestañas les había curado. Había muñecos, pelo de pacientes de tan docto niño médico… En la puerta, un ciego vendía lotería, “que trae la suerte el Santo Niño del Remedio, oiga, que trae la suerte”. Una anciana, gibosa y de gesto contrito le daba las gracias por los milagros recibidos. Había quien pedía besarle la botita de plata que había en lugar del desaparecido pie. En aquel momento mi cerebro tuvo una iluminación y supe lo que tenía que hacer. Me arrodille histriónicamente en el suelo mugroso, en mitad de la chabola y comencé a gritar, con los brazos en alto y gesto descompuesto.
-Santísimo Niño del Remedio, yo estaba paralítico y me devolviste la fuerza en las piernas. Como si mis piernas fueran un nuevo Lázaro y tú Jesucristo, me miraste con tus ojos bondadosos y me dijiste, “levántate y anda”, y anduve. Y no sólo lograste ese milagro, también que volviera mi mujer. Tú eres la verdad.
Las viejas que pululaban por aquel antro acudieron a tocarme, como si pudieran contagiarse de mi gracia. Alguna gritó “aleluya”. Lloraban aquellos iletrados como si hubieran visto la única luz. El ciego se acercó a mí y me pasó los números de lotería por la espalda.
-Hermano, vas a bendecir estos números con tu fe. Vas a traer la fortuna con tu fe.
La gente se los compró todos en un momento. Ya que parecían haberme olvidado, me fui. Al día siguiente escuché en la radio a un docto opinador hablar del milagro acaecido en el oratorio. Habían recogido voces de la gente que juraba que yo había llegado arrastrándome y que debido a un milagro recobré la fuerza en mis piernas. Juraban que yo tenía un aura de Santidad, una luz, una energía que recorría todo mi cuerpo. Incluso una mujeruca afirmaba que me había visto levitar sobre el suelo.

-Entonces compré esa botella de armagnac, el tabaco y vine a verte a la tumba, padre. Quería contarte que el mundo sigue igual de idiota, y que algún día, pronto, nos veremos. Como ha hace calor, esta noche me quedaré a dormir sobre tu lápida, supongo que borracho, pero seguro que a ti eso no te importa. Porque tú eres bueno; no como todo ellos.
Relato íntegro en la web de Ediciones Irreverentes
http://www.edicionesirreverentes.com/relatos/7deRUS.htm 

9.2.15

Mañana, martes, 11 de febrero, a las 19,30 h, Ediciones Irreverentes presenta la antología de relatos eróticos VOYEUR en la casa del libro de Fuencarral 119

Mañana, martes, 11 de febrero, a las 19,30h, Ediciones Irreverentes presenta la antología de relatos eróticos VOYEUR en la casa del libro de Fuencarral 119, una antología de escritores de primera línea centrados en mirones y exhibicionistas.
Hay relatos de Antonio Gómez Rufo, Pedro Antonio Curto, Carol Sánchez Molero, Félix Díaz, Abel Bri, Juan Guerrero Sánchez, Rosi Serrano Romero, Sara García-Perate y Miguel Angel de Rus. Junto a ellos,  autores clásicos como Pierre de Bourdielle, Charles Derennes, Henri Barbusse, Felipe Trigo o Pierre Louÿs.
Ediciones Irreverentes ha reunido 240 páginas de alta intensidad literaria y erótica en http://www.edicionesirreverentes.com/incontinent…/Voyeur.htm

Os esperamos. Recuerda: mañana, martes, 11de febrero, a las 19,30h, Ediciones Irreverentes presenta la antología de relatos eróticos VOYEUR en la casa del libro de Fuencarral 119

8.2.15

Antología de relato erótico VOYEUR

Ediciones Irreverentes ha publicado una antología de relatos eróticos inspirada en voyeurs y exihibicionistas que calentará a todos sus lectores.
     Vivimos en la época más Voyeur de la historia de la humanidad. El desnudo se nos presenta allá donde miremos, en Internet, en las playas, en el arte, en las fiestas, en las zonas turísticas low cost. Mujeres desnudas se ofrecen en directo a través de la cámara del ordenador de sus casas; las páginas web más visitadas están repletas de fotos de chicas desnudas y millones de hombres las contemplan desde su soledad, desde su oscuridad. Y eso es para siempre, porque ahora las imágenes ya no mueren, están condenadas a circular eternamente por Internet. Nunca el Voyeur tuvo tanto placer al alcance de su mano.
Ante el cambio en la percepción del Voyeur, se planteó el nacimiento de este libro, en el que se recogen relatos de autores clásicos como Pierre de Bourdielle, Charles Derennes, Henri Barbusse, Felipe Trigo o Pierre Louÿs. Junto a ellos hay destacados autores contemporáneos de España, Venezuela y Colombia, como Antonio Gómez Rufo, Pedro Antonio Curto, Anunciada Fernández de Córdova, Carolina Sánchez Molero, Félix Díaz González, Abel Bri, Álvaro Díaz Escobedo, Juan Guerrero Sánchez, Rosa Serrano, Pablo Solares Villar, Nelson Verástegui, Sara García Perate, Francisco José Segovia Ramos, Manuel A. Gala de Río, Luis Soler Dauchy y Miguel Ángel de Rus que muestran diversas formas de entender este tipo de placer solitario, desde las más elevadas hasta las más libertinas. Exhibicionistas y voyeurs se dan cita en playas, ventanas, áticos, cámaras de fotos, trenes, calles, jardines, incluso en el cementerio de Père Lachaise o en la presencia efímera de una imagen de televisión.
En la actualidad, ha muchas webs especializadas en erotismo que tienen su apartado para relatos eróticos en el que sucede lo mismo, sean webs en español, inglés o francés; los relatos voyeurs se presentan casi siempre como experiencias propias: chicas que muestran sus senos en la playa por primera vez, novios que disfrutan al ver a su novia desnuda entre sus amigos, incluso hombres que tras años de matrimonio necesitan mostrar desnudas a sus esposas para reavivar la pasión. El Voyeur disfruta de la visión chica que se desnuda en público por primera vez o de la visión de la mujer madura, pero en no pocas ocasiones, esa contemplación va más allá. El lugar preferido de la mujer para ser vista desnuda es la playa, lugar que suele estar repleto de gente, por lo que la exhibición puede ser controlada. Es difícil que el hombre se acerque a ella con testigos, y si se acerca, puede ser fácilmente rechazado. Así puede mostrarse sin miedo. Y en esa promiscuidad multitudinaria, el tímido es feliz; contempla cuerpos desnudos sin compromisos, sin miedo al rechazo. Todas se le ofrecen y puede gozar de su fantasía. La playa es el burdel de otras épocas, el lugar en que acceder al cuerpo de la mujer, sea joven y adulta, soltera o casada, todas ellas son contempladas en su desnudez y gozadas por el observador. Es en esta época de exhibiciones y contemplaciones, en la que la literatura voyeur se expande más que nunca. Mujeres desnudas se ofrecen desnudas a través de la cámara del ordenador de sus casa, millones de hombres las contemplan desde su soledad, desde su oscuridad. Y eso es para siempre, porque ahora las imágenes ya no mueren, están condenadas a circular eternamente por Internet. Nunca el Voyeur tuvo tanto placer al alcance de su mano.
Ante el cambio en la percepción del Voyeur, se planteó el nacimiento de este libro, en el que se recogen diversas formas de entender la contemplación gozosa a través de los tiempos.

Los relatos y las elegantes imágenes del interior incitan al lector a retener la mirada en cada página.
Toda la información sobre el libro en la web de Ediciones Irreverentes  http://www.edicionesirreverentes.com/incontinentes/Voyeur.htm
Puedes comprar el libro con total discreción en la librería electrónica  http://www.edicionesirreverenteslibreria.com/epages/ea9759.sf/es_ES/?ObjectPath=/Shops/ea9759/Products/2013

24.5.14

Almas de papel, de Belén Rodríguez Quintero

Abre este libro el relato que le da su título, Almas de Papel, finalista del concurso de Artes Multimedia Rendibú’10, organizado por La Verdad Grupo Multimedia. Y es la puerta para conocer las almas de los relatos que le siguen. Como una paleta de colores, caminamos desde los más claros y luminosos hasta los más oscuros y lúgubres. Y, como el protagonista del primer relato, sentiremos todas las emociones que estas almas de papel nos transmitirán: magia, ilusión, amor, tristeza, angustia, misterio...


Nada es lo que parece. Existen mundos subterráneos ocultos, modistas mágicas, mares tenebrosos, acantilados que nos aguardan, trenes fantasma, inquietantes desapariciones, casas que nos aman con pasión y locos muy cuerdos. Historias deseosas de atraparnos entre sus garras literarias. Solo hay que permitirles que salgan.




Belén Rodríguez Quintero


(1969, Madrid, España).

Es economista, Licenciada por la Universidad Complutense de Madrid, aunque escritora por vocación, y por devoción. Ha publicado el relato titulado Almas de Papel, como finalista del concurso de Artes Multimedia Rendibú’10, organizado por La Verdad Grupo Multimedia.


En el mundo de la novela ha sido finalista del Certamen de Ciudad de Alcalá de Narrativa 2011.



Ha sido publicada en la Antología Mujeres en la Historia (1800-1940) y en la Antología Tras las huellas de Arsenio Lupin de M.A.R. Editor.

Todo sobre el libro en http://www.edicionesirreverentes.com/novisima/Almas_de_papel.html  

21.4.14

XV Premio Sexto Continente de Relato de Ciencia Ficción convocado por Sexto Continente y Ediciones Irreverentes

Tras el éxito que tuvo el X Premio Sexto Continente dedicado a la ciencia ficción y tras el feliz lanzamiento de la colección literaria dedicada a este género (http://www.edicionesirreverentes.com/2099/cifi.html) lanzamos un nuevo premio, dedicado a Rusia y la Unión Soviética  en la ciencia ficción.  Podrán participar autores de cualquier nacionalidad bajo las siguientes bases:

a) Relatos breves desde los 5.000 caracteres contando letras y espacios hasta los 9.900 caracteres totales.

b) Habrán de ser relatos que traten sobre temas de ciencia ficción relacionados con Rusia y la extinta Unión Soviética. Desde viajes espaciales a la conquista espacial, pasando por la guerra en el espacio o los primeros pasos de Rusia y la URSS en la carrera espacial o temas de crítica enmarcados en los distintos géneros conocidos de la ciencia ficción.

c) Serán relatos inéditos en España, escritos en español, independientemente de la nacionalidad del país del autor, libres de derechos de edición en España y de compromisos en otros premios. Dado que la antología en la que aparecerán los ganadores se publicará también en libro electrónico es necesario que los relatos tengan los derechos libros para esta modalidad de edición.

d) Los autores participantes pondrán bajo el texto del relato:

Su nombre y apellido (o apellidos), ciudad y año de nacimiento, correo electrónico, país, y -si han publico previamente- sus títulos publicados, con ISBN, y el título de las antologías en las que aparecen (en el caso de las antologías no es necesario indicar más de 3). Pueden añadir los premios ganados, pero no los premios en los que hayan sido finalistas.

e) Se establece un primer premio consistente en la publicación de la obra ganadora y las obras seleccionadas, en un volumen antología que estas obras junto a las de autores de primera línea en el ámbito de la ciencia ficción. Al ser un premio de carácter promocional sin fines comerciales ni lucrativos, no se pagarán derechos de autor.

f) Cada autor podrá presentar una única obra en Word. Laenviará a sextocontinenteree@gmail.com con el título CIFI.

g) El plazo de recepción de originales comienza el día 24 de abril y expira el día 24 de mayo, a las 12h de la noche hora local de Madrid.

h) Ediciones Irreverentes formará un jurado compuesto por tres personas, que seleccionarán la obra ganadora y las finalistas.

i) La organización del concurso se reserva el derecho de entrar en conversaciones con autores cuyos relatos no sean ganadores pero se consideren con calidad suficiente como para ser publicados.

La participación en esta convocatoria implica la aceptación de sus bases y del fallo del Jurado.
Más información en la web de Ediciones Irreverentes http://www.edicionesirreverentes.com

29.1.14

De monstruosidad y locura, Roberto Arlt, prólogo de Pedro Antonio Curto

La monstruosidad y la locura son dos temas de gran importancia en la obra del argentino Roberto Arlt, quizá no tanto por gusto, como por la influencia de un entorno hostil. Reconoció Arlt en el prólogo de El jorobadito: "Los seres humanos son más parecidos a monstruos chapoteando en las tinieblas que a los luminosos ángeles de las historias antiguas." Más que una dedicatoria, es toda una declaración de principios.

Cuando el lector se encuentre en este libro relatos como El jorobadito, Odio desde la otra vida, Rahutia la bailarina, Los hombres fieras, La pista de los dientes de oro, o Las fieras,entre otros, comprenderá que no sólo entra en contacto con la obra de uno de los escritores más importantes del S.XX, sino que ha abierto una puerta a la verdad, al terror, al espanto que producimos los seres humanos en los demás. El juego de los espejos es fundamental en literatura, porque nos muestra quiénes somos, y Arlt lo logra con maestría.

En el extenso y valioso prólogo, escrito por otro gran autor, Pedro Antonio Curto, se han destacado algunas ideas de Arlt que parecen escritas hoy mismo: "Creo que nos ha tocado la horrible misión de asistir al crepúsculo de la piedad, y que no nos queda otro remedio que escribir deshechos de pena, para no salir a la calle a tirar bombas o instalar prostíbulos." Se adelantó a su tiempo, o quizá, meditó sobre la realidad humana de todos los tiempos. Arlt escribió con la violencia de un cross a la mandíbula, y en este libro se muestra la perfección de una técnica literaria más viva que nunca.



ROBERTO ARLT
(Buenos Aires, 1900 - 1942) 

Escribió novelas como El juguete rabioso, Los siete locos, Los lanzallamas, El amor brujo o El crimen casi perfecto, y libros de relatos como El jorobadito, Viaje terrible, El criador de gorilas Regreso. Entre sus obras teatrales destacan Trescientos millones, Separación feroz, Saverio el cruel y El desierto entra en la ciudad.


25.7.13

La huelga general, Jack London

"La huelga general" es uno de los textos más vigorosos, actuales y comprometidos de Jack London; en él, la clase obrera, harta de ser explotada por los empresarios con la connivencia de políticos, jueces, policía y ejército, demuestra a los millonarios que no son ellos quienes crean riqueza, sino la clase obrera, que sin los trabajadores la sociedad actual es inviable. Y lo hace mostrando los estragos que causa una huelga general prolongada en un club de amigos pudientes. Primero la deserción del servicio, después el hambre, por fin el caos y ejército y policía robando y huyendo en desbandada. Un ejemplo de una historia que podría haber sucedido a comienzos del S.XX y que sigue siendo no sólo actual, sino un ejemplo para la adormecidos ciudadanos contemporáneos.
Completan el libro narraciones breves como Por un pedazo de carne, lo que puede llegar a hacerse por subsistir, el fin agónico de la carrera de un viejo y gran boxeador; El chinago, donde Jack London narra las condiciones de esclavitud y deshumanización de los trabajadores chinos contratados por los ingleses para explotar las plantaciones de algodón de Tahití; Una invasión sin antecedentes, La hoguera y Cara de luna. Son todos textos impactantes, que demuestran que se puede hacer gran literatura con historias llenas de compromiso social. 

Es un libro básico para los jóvenes que crean que el mundo sí se puede cambiar. 

Jack London (1876-1916) 
Fue marino, cow-boy, pescador y contrabandista. Viajó a Alaska, empujado por la fiebre del oro. De regreso a San Francisco comenzó a relatar sus experiencias. Publicó más de 50 libros de gran éxito. En su obra combina un realismo brillante con un lúcido escepticismo. Publicó, entre otros: El hijo del lobo, Martin Eden, La llamada de la selva, Los de abajo, La llamada del desierto y Colmillo Blanco. Siempre del lado de los trabajadores, London fue militante comunista y agitador político, aunque la influencia de Nietzsche le llevó a formular que el individuo debe alzarse frente a las masas y las adversidades.


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A machetazos, Susana Corcuera

El jurado del VI Premio Internacional Vivendia de Relato nombró por unanimidad ganadora a Susana Corcuera por su obra A machetazos.

Las razones son una extraordinaria calidad literaria, el uso exquisito del español de América y una literatura de espacios abiertos, de trabajadores apegados a sus tierras, de dramas comunes y de criminales y brujas a la usanza de la tragedia griega.
Por las páginas de A machetazos circulan caballerangos que parecieran salidos de Don Segundo Sombra, poblaciones que combinan sincréticamente creencias religiosas con supersticiones, campos sembrados, cañaverales llenos de vida y desiertos intransitables. Susana Corcuera hace gala de una narrativa visual que capta y trasmite a la perfección la belleza de los parajes tapatíos, al tiempo que hace cómplices a los lectores de las alegrías, preocupaciones y costumbres de los habitantes de sus poblados. Pero lo que más llama la atención es el fuerte rulfianismo que resuman algunas de sus páginas. Al igual que el autor universal nacido en Sayula, Susana Corcuera es capaz de comprimir el significado de las palabras de tal forma que sus textos son más extensos de lo que parecen, en cada frase se ofrece una infinidad de sensaciones. Y así como en algunos cuentos a la soledad y el abandono de los pueblos se une el deseo de volver a una añorada época de inocencia y seguridad, en otros la locura que atormenta a los protagonistas convierte cualquier realidad en pesadilla.

SUSANA CORCUERA (México) es autora de la novela Llegó oscura la mañana, finalista del Premio Azorín Planeta 2005, y del libro de cuentos El huésped silencioso (Felou, México). Estudió Etnohistoria en la ENAH, ha trabajado como traductora de inglés y francés e imparte cursos de Literatura Universal y talleres de Creación Literaria en la maestría y el doctorado de Casa Lamm. Ha colaborado en las publicaciones mexicanas La Jornada Semanal y Parteaguas. 
Su última novela, La memoria de las manos, quedó entre las diez finalistas del IV Premio Iberoamericano de novela Casa de las Américas.



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El hombre que se ríe de todo, Miguel Mihura, Jardiel Poncela, Cristina Fallarás, Eduardo Mendicutti, Alonso de Santos y otros

Titular un libro que recoge el mejor humor mundial, El hombre que se ríe de todo, es tener claro que la cumbre del humor fue pisada por primera vez por genios como Enrique Jardiel Poncela y Miguel Mihura, antes de que Wodehouse, Musselman y Achille Campanille se convirtieran en la versión descremada de estos clásicos de la literatura. El humor de Jardiel Poncela y de Miguel Mihura va más allá del chascarrillo, del pasatiempo,araña la condición humana, profundiza, hasta convertirse en la cicatriz de nuestros males.
Jardiel Poncela y Miguel Mihura son los estanda rtes de este libro de Ediciones Irreverentes lleno de clásicos de la literatura de humor y la ironía como Karel Capek, Jules Renard, Oscar Wilde, Huysmans, El Vizconde de Saint-Luc, Antón Chejov, Saki y Bierce; el humor hispanoamericano está representado por el colombiano Nelson Verástegui, el nicaragüense Arquímedes González y el venezolano Norberto José Olivar; y la mejor literatura de humor española aporta nombres como Alonso de Santos, Miguel Ángel de Rus, Eduardo Mendicutti, Alberto Castellón, Ignacio del Moral, Cristina Fallarás, José M. Fdez Argüelles, Gonzalo López Cerrolaza, Francisco José Peña, Andrés Fornells, Joseba Iturrate, Elena Marqués, Salvador Robles, Joaquín Lera, Javi J. Palo, Andrés Sopeña, Sara Gª-Perate, Francisco Legaz, Julio Fernández, Félix Díaz González, José Mª Fernández Álvarez, Álvaro Díaz Escobedo, Rosario Martínez e Izara Batres.
¿Los temas? Los de siempre: amor y desamor, un muerto por error que se queja a Dios, un cura descreído que está predestinado a salvar a la humanidad, una tienda en la que alguien (parece una anécdota apócrifa) compró un libro; un ciudadano español que presenta formalmente sus credenciales como futuro rey de España; dictadores que han perdido el >equilibrio psicológico. El hombre que se ríe de todo, es el mejor libro de humor desde hace medio siglo, incluyendo los tratados sobre el Fin de la Historia y los comunicados de la OTAN. Más saludable y efectivo que los antidepresivos y los ansiolíticos.


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Ojos de gato, Lourdes Ortiz

Lourdes Ortiz convierte Madrid en una metáfora de la ciudad contemporánea, por la que deambulan y en la que veces se encuentran mujeres maduras buscando un amante cariñoso, hombres que sólo buscan sexo rápido y carente de sentimientos, muchachos negros, árabes o hispanos —pobres— que se han jugado la vida para llegar a España y que no siempre encuentran ni siquiera comprensión, chicas del tercer mundo pervertidas por aburridos padres de familia españoles, futbolistas estrellas mediáticas que se convierten en el sueño, incluso en el mito, de una mujer que añora la lealtad, el valor y la responsabilidad en un hombre como Zidane, muchachas menores de edad que ascienden a la categoría de vírgenes a las que adorar y caperucitas postmodernas. Incluso hay algún tratado del alma humana, como el de ese muchacho norteamericano convertido en talibán, cerca de la muerte, y que vuelve al redil de las antiguas creencias en un proceso de deconstrucción de la personalidad que vemos habitualmente en nuestro entorno y que resulta desgarrador. No sabemos muy bien quienes somos, y nos damos cuenta en estas páginas. Lourdes Ortiz, siempre bien recibida por la crítica y el público, demuestra una vez más las razones del respeto por su obra y su larga estancia a la cabecera de los escritores españoles másdestacados en los últimos años.

LOURDES ORTIZ Es autora de narrativa, ensayo y teatro. Su último gran éxito ha sido la novela Las manos de Velázquez, (editada por Planeta). Entre sus novelas más valoradas, destacan Urraca, La liberta, La fuente de la vida (finalista del Premio Planeta), Antes de la batalla, En días como estos, Picadura mortal y Luz de la memoria, varias de ellas traducidas a diversos idiomas. Antes de Ojos de gato ha publicado dos libros de relatos: Los motivos de Circe y Fátima de los naufragios.
Es autora de ensayos como El sueño de la pasión, Rimbaud, Larra (Escritos políticos) o Camas. Sus obras de teatro más conocidas sonLa Guarida, (Primer Premio El Espectáculo Teatral, Ediciones Irreverentes) Las murallas de Jericó y El cascabel al gato. Colabora habitualmente en medios de comunicación y ha participado en la Antología del Relato Español (Ediciones Irreverentes).



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23.5.12

TERROR 04.- Regalo de iniciación, Liliana Savoia (Argentina)

Ese jueves 19 de abril,  sigue siendo, para mí, un recuerdo imborrable, sobrevive  tan claro como si fuera ayer, o mejor aún, como si fuera hoy. Los acontecimientos que ocurrieron anterior y posteriormente  generaron en mí un análisis que mejor nunca hubiera hecho.
Faltaban quince minutos para las siete de la tarde, salíamos de la capilla como todos los días, habíamos terminado las vísperas, oración tan querida por la mayoría de mis hermanos que realizábamos diariamente a las seis en el oratorio del convento  como en todas las abadías  del mundo. Esa tarde unas horas antes, fray Horacio, me comentó de un libro antiguo que leyó sobre la mariposa negra, y su simbología relacionada con la muerte.

       Después de casi tres cuartos de hora salimos de la capilla directos al comedor, espacio no solo para  comer, sino conversar, reír, compartir, y de hecho cenar. Como era jueves la cena duró aproximadamente una hora. Luego tuvimos tres cuartos de hora para recrearnos, hacer tareas

Entré en mi celda, me lavé los dientes, me puse el pijama. Cumpliendo con la rutina tomé mi libro, eran alrededor de las diez.

El convento tiene dos edificios grandes: uno antiguo de madera, llamado  “el noviciado” , donde tienen sus celdas los novicios, la biblioteca antigua que guarda libros antiquísimos y la habitación del padre abad. En el otro de concreto, el seminario, donde se hallan las demás habitaciones, el comedor, la capilla, la cocina, y otros cuartos.

Mi habitación estaba en el edificio de madera, cerca del campanario, Los hermanos mayores, consagrados  sacerdotes,  como Edgar, Teodoro y Giorgio, contaban  historias sucedidas en esa antigua edificación.

Nuestro sacristán Juanito, un hombre sencillo e ingenuo, que realizaba la limpieza del templo mayor, me contó de la mujer del velo negro con un bebé en brazos que se aparecía en el campanario. Decía que ella, al bajar,  entraba en la única habitación vacía del noviciado que estaba frente a la de Juanito; él siempre terminaba su relato contando, que desde su cama, podía verla a través del orificio de la cerradura, sentada en su cama dándole de mamar a su bebé y levantando el rostro para mirarlo.

Cuando vi mi reloj eran ya las doce y diez de la noche, yo seguía leyendo, sin sueño aún. Apagué la lámpara y traté de dormir, pasaron como unos quince minutos de silencio y quietud, cuando escuche un murmullo de voces, sentí un escalofrío, era semejante al coro de los frailes cuando cantaban en la capilla, pero lo extraño era que a esa hora no había oración y haberla  me habrían avisado. Me levante dirigiéndome hacia la capilla, caminaba inquieto y tembloroso, no podía dejar de pensar en lo que encontrar. Al llegar, la  sorpresa latigó mi corazón, observé  que la capilla estaba llena, de un lado los frailes, del convento vecino, eran la rama femenina de la orden. Todos rezaban en latín con mucho fervor, como suplicando. Sin embargo,  mayor aún fue mi asombro al ver que no estaba el sagrario dorado de siempre, sino colocado  en el extremo lateral izquierdo. Descansando sobre un pedestal de madera una urna marrón, barnizada, desconocida; una de las religiosas se dirigió hacia allí, abrió su puertecilla y sacó un pequeño copón dorado repleto  de ostias, lo puso en el altar central. Todos se arrodillaron, yo congelado por la extrañeza del acontecimiento, también me arrodillé. “Oramus et Dominus nostrum”, se escuchaba a coro, yo no entendía nada, miraba hacia todas partes, todos tenían las capuchas colocadas sobre sus cabezas,   leían un librito que yo no tenia, que desconocía. El ambiente era de sacro temor, estaba seguro que algo sucedía. Nadie voltio a mirarme, ¿Qué pasa Señor, atiné a preguntarme? Era lo único que pensaba. ¿Que pasa, Señor? ¿Qué pasa?

En eso, abrió la puerta de la capilla, nuestro padre Juan, el abad, con su imponente hábito blanco humo, agitado.

¡Horacio! Me llamó con voz potente pero baja ¡ven conmigo!, Salí de inmediato y me encontré con otro grupo de frailes que lo acompañaban, sin tiempo de preguntar nada, me empujaron en dirección a la cocina que daba al comedor y a la entrada del noviciado. Era una especie de portal que dividía los dos edificios, por un lado el comedor y por el otro una salita; mientras caminábamos un hermano me puso la capa del hábito, otro una guitarra en la mano  diciéndome en voz baja ¡Sol y Re, Sol y Re! Cuando llegué a la puerta de la cocina vi que también estaba el hermano Edgard en las mismas condiciones que yo, también con una guitarra, sus dedos variaban las notas sol-  re, sol – re.

              La salita que colindaba con el comedor era de tipo colonial barroco, en ella se recibía a los familiares de los frailes que esporádicamente venían de visita, tenia por un lado, el que daba a la pared, dos sillones rojos de terciopelo y por el otro lado la salita en si, con una mesita de centro y siete sillas. Contra la pared una antigua radiola que ya nadie usaba. Cuando me asome por el portal mi sangre se congeló, vi que había una cortina que dividía en dos a la salita justo por la mitad. Al otro lado de la cortina se traslucía la figura de una mujer, desnuda,  de frondosa cabellera, danzando, en medio de otras figuras que parecían estar detrás de ella, como en una orgia oscura, tenebrosa y diabólica. Sentí un frío desgarrador recorrer mi cuerpo y estacionarse en mis manos, me dolían. Edgard y yo nos miramos, vimos nuestros rostros pálidos casi amarillos, los labios blancos, supimos que debíamos que entrar para escondernos detrás de  los sillones rojos, utilizarlos como trincheras, hacerle frente a esa oscura figura femenina que había conmocionado el convento y que tenia a los frailes y  monjas orando y llorando en la capilla. Cerramos los ojos y nos encomendamos al bien, a la fuerza del amor que nos había llevado a encerrar nuestras vidas en un monasterio. Éramos mitad monjes mitad soldados, había llegado el momento de demostrarlo, cada uno con su guitarra como si fuera un rifle. Yo no podía abrir los ojos, no podía relajar los dedos helados de mis manos; el aire era rancio, denso, la luz se había tornado  rojiza,  el tiempo se había convertido en un eterno presente.

Traté de concentrarme, de recordar las sacras notas del Réquiem de Mozart que había escuchado durante el día, me asomé por el respaldo del sillón y comprobé que la mujer aún estaba allí, bailando y al padre abad, arrodillado, casi en el portal de la salita con sus manos juntas a la altura del pecho, sus dedos entrecruzados, sus ojos cerrados y su cabeza inclinada, ¡Sol y Re! ¡Sol y Re! Escuchaba que repetía frenéticamente. Miré a Edgar. Él recibió mi  mirada con estupor, nos arrodillamos, comenzamos a tocar,  nunca antes, tres rasgueos para cada nota comenzando por Sol, las guitarras no se escuchaban.

 ¿Qué es esto, me pregunté? ¿Qué sucede? El frío del miedo se iba alejando por el calor del esfuerzo, seguíamos tocando. A la tercera secuencia de notas retumbó todo el lugar, fue un grito ensordecedor que contenía otros gritos en su interior. La mujer ya no danzaba si no que se retorcía, sus manos querían arrancarse el cabello, me di cuenta, por lo gritos que emitía, que sentía dolor, mucho dolor, que las notas que tocábamos, aunque no las escucháramos, la herían. Escondido detrás de mi trinchera, empecé a sentir un poco de confianza, de alguna manera supe que no podía exponerme a su mirada, que eso sí sería mi fin y no me expuse, seguí tocando las notas del silencio. La luz rojiza comenzó a disiparse y poco a poco fue subiendo el volumen de la guitarra, los gritos se volvieron más tenebrosos y escalofriantes, podía sentir su furia y su olor, una mezcla entre amoniaco, cloro y propano. Volví a mirar, la cortina se acercaba con lentitud hacia nosotros, los gritos y las voces eran cada vez más amenazantes, la guitarra otra vez muda. Los gritos llegaron a un nivel insoportable, sentía que entraban en mi alma a través de los oídos, Edgard estaba convulsionando, con los ojos en blanco, vomitaba sobre  la guitarra, la cortina avanzaba, me iban a devorar, el fin era inminente, ya no tenía fuerzas para continuar. Mis manos se debatían entre taparme las orejas o seguir tocando, ¡Señor! ¡Dios mío! ven en mi auxilio. Supliqué
           No recuerdo más detalles, sólo que desperté. Ya no estaba acostado sobre mi almohada, sino  sobre  el almohadón de plumas que me regaló nuestro Padre Abad, la noche anterior, el 18 de abril, en conmemoración de los diez años de mi iniciación. Me hallaba  en la capilla, todos los hermanos se acercaban a un cajón, depositaban una flor sobre mi cuerpo. Una guitarra sonaba al son de ¡Sol y Re! ¡Sol y Re! ¡Sol y Re!