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1.4.25

Padres, de Xabier Olza


Padres

Autor: Xabier Olza

Colección de Teatro, nº 147
ISBN: 978-8417481-84-1
PVP: 12€ • 104 páginas

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Ser o no ser... padre. Y madre. Un planteamiento vital lleno de incógnitas que tratamos de ir resolviendo en el transcurso de nuestra existencia.
            ¿Quiero ser madre? ¿He encontrado a la pareja adecuada? ¿Cómo llevaré el embarazo? ¿El parto, podré soportarlo? ¿Volveré a ser la misma después? ¿Estoy preparado para educar a mi hijo? ¿Querré ser padre más adelante? ¿Me arrepentiré si no tengo hijos?
            Padres muestra tres maneras diferentes de abordar la paternidad. Tres parejas que llegan a ella tras recorrer caminos muy diversos, y que nos enseñan cómo la paternidad no es un punto de llegada, sino de partida. Y cómo les afectará en aquellos aspectos que habían previsto y, especialmente, en aquellos que no habían podido ni siquiera imaginar.
            Afirma en el prólogo Ignacio del Moral: “Nada de lo que nos contaron, ni los consejos que nos dieron, tiene para nosotros utilidad. Nada de lo vivido por quienes lo vivieron antes que nosotros, ninguna de las enseñanzas que obtuvieron, parece tener pertinencia. Cada paternidad, cada maternidad, se vive como la debieron vivir Eva y Adán, como si no hubiera precedentes. (…) El texto de Xabier Olza pertenece a este género, tan propio de la contemporaneidad, que consiste en la reflexión —humorística o dramática— acerca de los diversos hitos y etapas de la vida”.
            Esta obra genera empatía en el lector o espectador, como se afirmó en el diario El País: “Que levante la mano quien no se haya sentido identificado”.



 Xabiel Olza

(Pamplona, 1977). 

Es Licenciado en Interpretación en la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD) con Postgrado en Teatro Clásico y Diplomado en Trabajo Social por la Universidad Pública de Navarra (UPNA).
            Es autor de las obras teatrales estrenadas Padres o Teatro para decir te quiero, en las que también ha ejercido de actor y director. Ha dirigido El Club, de Santiago Pajares, y ha codirigido con Vicente Camacho En la colonia penitenciaria, basado en textos de Kafka.
            Durante más de diez años dirigió el Programa Adaptado a Personas con Discapacidad de la Fundación Repsol, poniendo en pie textos de Chéjov, Adolfo Marsillach, Lope de Vega o los Hermanos Álvarez Quintero.



            Como actor ha trabajado a las órdenes de Tamzin Townsend, Paco Vidal, Alexander Herold o Manuel Canseco, entre otros, en textos de Shakespeare, Moliere, Jardiel Poncela o Tennessee Williams. Actor en cine en películas como Ya no quedan junglas o Amores que matan, y en televisión en Objetivo Mediación, Centro Médico, Yo soy Bea, Amar en tiempos revueltos o Policías.
            Imparte formaciones de comunicación y habilidades sociales en empresas para fortalecer el liderazgo y la colaboración dentro de los equipos.

https://www.edicionesirreverentes.com/teatro/padres.html

19.6.19

Entrevista a Julio Escalada por "El peso de la religión"


P.- ¿Cómo surge la idea de escribir El peso de la religión?
R.- Varias razones se encuentran detrás de la escritura de este texto. En primer lugar, mi interés por la historia y por el dogma de las religiones en general y, especialmente, de los tres grandes credos monoteístas. Por otra parte, confusión que se produce al identificar (sin fisuras) religión y espiritualidad; también la fascinación ante la ritualidad. Pero, y sobre todo, el deseo de reflejar las distorsiones entre el contenido espiritual y la organización que intenta manejarlo a aquel.
P.-¿Es el mundo que nos planteas una farsa en la que hay tres grandes grupos: los dueños de todo, gente que lucha por sobrevivir y explotadores?
R.- No me ha movido la denuncia sociológica, en sentido explotadores contra explotados. Intento plasmar la distorsión entre lo que el ser humano siente y piensa y sus realizaciones, y por ello elijo la comedia. La distorsión está en la base del género cómico. 
P.-¿Cómo presentas a las religiones de tu libro?
R.- Con máximo de consideración y mínimo de reverencia.
P.-Estudiantes de conservatorio, artistas… deben arriesgarse para mantener el espectáculo de los poderosos. ¿Hay algún paralelismo con la realidad?
R.- No tengo una consideración, en general, demasiado buena, elevada… de los seres humanos. Todos somos –mejor dicho–, nos creemos “poderosos” en un momento dado y no nos privamos de hacer ostentación – espectáculo– de él: Un profesor, un banquero, un estudiante, un artista, un cliente de bar, un bedel... da igual…. Pero existen personas buenas, buenas con mayúscula. Plenos de bondad. ¡Qué suerte la suya! y la de los que tenemos la ocasión de estar cerca de ellos.
P:-¿Cómo autor, en qué modo te influye tu experiencia como profesor de la RESAD y el contacto con las nuevas generaciones del teatro español?
R.- Aprendo de mis alumnos, cada día; de todos: de los brillantes y de los menos brillantes; de los trabajadores y de los tramposos; de las buenas personas y de los menos buenas personas. Al finalizar el curso no me duelen prendas de hacérselo saber.  Asimismo, al ser más jóvenes, desde el punto de vista dramatúrgico me ponen en contacto con espacios de creación a los que no tengo tanto acceso. Pero sus aportaciones las pongo en cuarentena. Muchas de ellas, pareciéndome en un primer momento fascinantes, pueden ser flor de un día o, incluso, el tiempo las deja en el terreno del “bluf”.
 P.-¿Qué evolución como autor tienes desde “Primavera”, “Verano”, “Invierno” o “Te vas me dejas y me abandonas” hasta El peso de al religión?
R.- La Tetralogía de las Cuatro Estaciones, junto a Te vas… (en realidad Mutis)  fueron producto de un ansia de amor, de su encuentro y regocijo. En el borde, resultó por la imagen dislocada de seres humanos concretos metidos en una dialéctica poderosos- indigentes (aunque todos perversos). El peso de la religión continúa el mismo camino, la dislocación; Al igual que mi reciente obra: El banquete del minotauro. Reflejar la deformación, la locura y lo perverso del ser humano.
 P.-¿Qué importancia le das a haber ganado con ella el XII Premio El Espectáculo Teatral?
R.- Me prodigo poco como autor, la docencia me lleva mucho esfuerzo. Tengo poco tiempo para escribir y soy lento en llevar a cabo una obra. El premio constituye un espaldarazo a muchas días y horas de búsqueda… a un proceso “doloroso” de seis meses.
 P.-¿Has imaginado la puesta en escena?
Sí, claro. Yo vengo directamente del mundo de la escena “física”, treinta años dedicados a la actuación y finalizada a la edad de 45, hace ya diez años. Siempre escribo con la visión de los personajes en escena, con sus voces.  Una vez se abrieron las puertas de CDN a mi obra Invierno (Premio SGAE) que, por un relevo en la dirección, se frustró. Soy muy tímido y me atreví a llamar –muy discretamente–  en otra ocasión esa vez ni tan siquiera hubo una diplomática respuesta. Tengo una buena opinión del nuevo director, me gusta mucho lo que he visto de él, quién sabe… quizá llame otra vez. Hablo de CDN porque El peso de la religión… es una obra que solo con ciertos medios se puede poner en escena.