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18.12.14

Cuentos de Navidad 02.- Un cuento de navidad, de Félix Díaz

Rudolph, el reno jefe, fue corriendo a llamar al Jefe
—¡Santa! Aquí hay tres señores que quieren hablar con usted.
—¡Quien cojones me viene a molestar ahora! ¡Esta misma noche tengo que empezar el reparto, ¡carajo!
En la puerta del Claus’ Palace se plantaron tres monarcas, cada uno con su escolta de seguridad. Los tres grupos de soldados se apostaron, prestos a proteger a cada uno de los Reyes Magos.
Ante semejante despliegue de armamento, Santa se alarmó.
—¿Qué cojones pasa aquí? ¿Un golpe de estado?
Uno de los reyes se adelantó, protegido por cuatro hombres vestidos de caqui y con chaleco antibalas, armados con enormes fusiles ametralladores.
—Tranquilo, Santa, soy Melchor. Es que de donde venimos hay que tomar todas las medidas de seguridad posibles, los mujaidines están dándonos por culo. Disculpa a nuestras escoltas, pero por el camino nos han molestado bastante.
—Vale, ahora lo entiendo, pero aquí no hay peligro. Me ponen nervioso todos esos soldados.
Melchor hizo un gesto, sus dos compañeros asintieron y la escolta militar se apartó. Santa Claus respiró aliviado.
—Bien, ¿qué se les ofrece? Esta noche es Nochebuena y tengo trabajo, como imagino que sabrán ustedes, majestades.
—Claro que sí, y de eso queríamos hablar. Nos estás quitando el trabajo, pues lo niños prefieren pedir los regalos al principio de las vacaciones y no al final como es nuestro caso.
—Yo no tengo la culpa, majestades. No puedo hacer nada.
—Lo harás —concluyó Melchor e hizo un nuevo gesto.
Los soldados tomaron sus armas y entraron en tromba en el palacio de Santa Claus.
—Estás secuestrado —anunció Melchor—. Revisaremos todas las cartas que has recibido y verificaremos que a todo el mundo le queden pendientes la mayor parte de los regalos para el 6 de enero. Tú sólo repartirás las chucherías que mantengan entretenidos a los críos hasta que lleguen nuestros regalos.
Baltasar y Gaspar se acercaron.
—¡Y como protestes no te dejaremos ni siquiera repartir las chucherías! —exclamó el rey negro.
—Mejor protesta, así me podré comer a tus renos —añadió Gaspar, mirando con gula a los animales.
Rudolph defecó en la nieve. Estaba asustado.
Si te ha gustado el relato, puedes leer otros textos de Félix Díaz:

5.2.14

Entrevista a Félix Díaz, por la novela de ciencia ficción Titanes

P.-¿Por qué llevar el Accidente de los Andes a una novela de ciencia ficción?
R.-Desde que leí el libro "Viven", me cautivó la forma en que aquellos chicos asumieron las condiciones en las que estaban y como se adaptaron a ella, tomando decisiones muy duras de aceptar en otras circunstancias. Se me ocurrió llevar la historia a una novela; pero no puedo usar aquel suceso como tal, por razones evidentes, así que lo extrapolé a unas circunstancias equivalentes. Y como escribo sobre todo ciencia ficción, decidí que esas circunstancias estarían dentro de la ciencia ficción.

P.-¿Cómo es la superficie de Titán?
R.-El satélite Titán de Saturno tiene algunas características que recuerdan a nuestro planeta. Así, tiene ríos y lagos, como bien han demostrado las sondas Cassini y Huyggens. Eso sí, son ríos y lagos de etano y metano, porque la temperatura allí es del orden de los 150 grados bajo cero. Tiene una presión atmosférica mayor que la de nuestro planeta, pero el aire es nitrógeno y amoniaco, con algunos hidrocarburos, y nada de oxígeno. Si hay ríos, es de suponer que habrá algo parecido a la lluvia. Eso sí, siendo los mares y lagos de hidrocarburos líquidos, sería imposible para nosotros bañarnos en ellos.

P.-Suele decirse de la ciencia ficción que se da poca importancia a los personajes; ¿es así en Titanes?
R.-De ninguna manera. Las relaciones personales y los comportamientos de los personajes tienen más importancia que el ambiente extraño en que tienen lugar. Se trata de un grupo de seres humanos en unas circunstancias muy duras y que tienen sus errores y sus aciertos, con las consecuencias de sus decisiones.


P.-¿Por qué escribes ciencia ficción?
R.-Siempre me ha gustado escribir y leer. Además, me gusta la ciencia y mi educación ha sido ante todo científica. Así que si unimos ambos gustos, está claro: ciencia ficción, o ficción con una base de ciencia. Desde que leí un relato de Isaac Asimov se despertó en mí ese gusanillo, pues vi que era posible combinar la ficción novelada con una buena base de rigor científico.

P.-¿Calificarías Titanes de ciencia ficción rigurosa, "hard science fiction"? ¿Y otras de tus obras?
R.i Titanes es una obra rigurosa en lo que he podido lograr. He buscado información lo más rigurosa posible, aunque también he usado la imaginación allí donde no encontré datos (si hay errores, la culpa es del autor). En la mayoría de mis obras he tratado de ser lo más riguroso posible, porque para mí lo más importante es que sea creíble. No sé si lo habré conseguido en Titanes, pero es lo que espero.

Toda la información sobre el libro en http://www.edicionesirreverentes.es/2099/TITANES.html
Publicada en la Colección 2099 de Ciencia Ficción, de Ediciones Irreverentes